El mensaje central es que el Agua es un ser vivo, una entidad con la que podemos relacionarnos, un ser que es nuestro aliado y que creo parte de las condiciones que nos permitieron crear la vida humana y encarnar en ella. Nosotros somos Agua, el agua es Nosotros. Faltarle al respeto a ella es faltarnos al respeto a nosotros mismos.
El Agua es nuestra aliada, y sin embargo como en toda relación debemos aprender a conocerla, a respetar su inteligencia y empatizar con su forma de sentir. La deseable e inevitable relación de nuestra especie con el Agua, pasa por aceptar algunas de sus propias condiciones, no se trata de someterla a nuestros deseos, caprichos y excesos, sino de entenderla, conocerla, escucharla, hablarle, preguntarle, qué quiere, qué le gusta, dónde quiere estar, por dónde quiere correr. El Aguas es flujos, fluido, es como los sentimientos que nos da una indicación y luego sigue su camino. El Agua sabe si lo que le damos o le echamos lo recibe y lo transforma y qué no, que es lo que no quiere que le echemos. El Agua es un ser sensible, es el elemento más sustantivo pero que requiere más equilibrios para fluir bien. El agua descontrolada, como los sentimientos que no fluyen, son muy destructivos. Adaptarnos a las características del Agua es una de las metas centrales de nuestra especia en este momento, sin que ese equilibrio perdemos conexión con la vida y con nuestra historia. “El Agua es siempre la misma, el Agua que orinaron nuestros abuelos es el agua que nosotros estamos bebiendo”. El Agua es siempre la misma y es una correa de transmisión de la sabiduría universal. El agua que está en nuestro vaso recorrió siglos de historia y todos los ríos y mares de nuestra tierra. El Agua contiene la sabiduría universal.
El Agua siempre ha estado en relación con nosotros, en nuestra alimentación, nuestro aseo y nuestro transporte. Pero hoy estamos en una crisis porque el Agua se está moviendo, está en nuevos espacios y se manifiesta violentamente. Nosotros hemos provocado su enojo, pero nosotros podemos clamarla. En este tiempo de crisis estamos redescubriendo que el Agua es sagrada y está viva.
Hoy nos damos cuenta que la hemos ensuciado, la hemos manipulado y le hemos faltado al respeto de muchas formas. La crisis en esta relación puede ser peor y ser una de las causas que determine el fin de nuestra especie, con una agua violentada, la vida humana corre riesgo de desaparecer. Pero siempre tenemos la posibilidad de cambiar nuestra relación con ella, reencauzarla, limpiarla. Necesitamos cambiar nuestra cultura hacia el Agua, necesitamos transformar nuestra conciencia para transformar nuestra relación con ella y mejorar nuestra relación con nosotros mismos.
En este momento no se trata de saber quién la ensució, sino qué podemos hacer juntos. Se trata de agradecerle al agua, de sentirte parte de ella, sumarnos, hablarle, pedirle que cambie también su actitud hacia nosotros. El Agua no nos exige usar poco o mucho, pero nos pide claridad, atención y cariño. El Agua reclama una renovación de nuestra alianza con ella.
Necesitamos grupos que se organicen para Danzar, cantar, hacerle poesía, rezarle y limpiarla. Se puede proponer la creación del "Festival anual del Agua”. Necesitamos una gran creatividad para ensayar acciones espirituales, culturales y políticas que transformen nuestra concepción de nuestra relación con “El Agua”.
GRACIAS AGUA
Pásame - fotocópiame - que fluya la información
(Mensaje urgente)
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